EL COMPLIANCE PENAL. UNA OPORTUNIDAD PARA PEQUEÑOS Y MEDIANOS DESPACHOS

Cuando en el mes de julio de 2015 quedó aprobada la reforma del Código Penal y se regulaba la responsabilidad penal de la persona jurídica, quedó abierta una excelente oportunidad para los despachos de abogados. Un nuevo y gran producto se ponía a su disposición: el compliance penal.

En nuestra web decíamos entonces a abogados y consultores que su fortaleza era comprender antes que sus competidores que incorporar compliance penal a su porfolio de servicios les aportaría la diferencia.

Muchos profesionales – la mayoría – rehuyeron esta oportunidad al considerar que el compliance penal venía a ser un servicio reservado exclusivamente a las grandes firmas. Grandes recursos, formación especializada, mucha logística, inversión en marketing, alto coste de las tecnologías al uso, etc.

Sin embargo, un buen número de abogados y consultores apostaron por compliance penal. Estos han entendido que conceptos como “innovación” y “competencia” están cambiando su recorrido de vertical a horizontal.

Estos han comprendido que, gracias a la globalización del conocimiento, a internet y a las redes sociales ya no existen límites para los pequeños y medianos despachos. Y que despachos de provincias pueden competir sin grandes obstáculos con las grandes firmas de ámbito nacional en materias tan especializadas como el compliance.

La flexibilidad de maniobra con la que cuenta un despacho de reducida dimensión, el fácil acceso a las nuevas tecnologías y, sobre todo, su abaratamiento, ha dado a estos despachos el trance de competir sin complejos con las grandes firmas. El compliance penal no es un producto reservado a los grandes.

La experiencia que nos transmiten nuestros licenciatarios pone de manifiesto que la capacidad competitiva de un despacho de abogados en materia de compliance ya no está determinada por su tamaño ni por la notoriedad de su marca nacional. Despachos de reducida dimensión están compitiendo con las firmas globales de reconocida y dilatada trayectoria. Según nos cuentan nuestros licenciatarios, es muy posible que la mayor parte del pastel del compliance se cocine en los hornos de los pequeños y medianos despachos.

Este nuevo escenario está haciendo posible que aquellos abogados que apostaron hace escasamente cinco años por el compliance estén pensando que su apuesta fue una excelente decisión.

Estos despachos han comprendido el valor que tiene abrirse hacia un contexto más horizontal y social. Estos despachos han entendido que el mercado es cada día más inclusivo y que las redes sociales han echado abajo todas las barreras geográficas y de inversión existentes en el pasado.

El mundo que se abre con la globalización de la información iguala fuerzas y ya no existen diferencias relevantes entre las grandes firmas y los pequeños y medianos despachos. Pero es que, además, este nuevo mudo digital aporta a los despachos de reducida dimensión una ventaja competitiva de gran valor: el contacto personal tan escaso en las grandes firmas.

Nuestra más sincera enhorabuena a quienes adoptaron una actitud valiente y disruptiva.

Nuestra enhorabuena a estos despachos que han comprendido que la conectividad ha puesto patas arriba al sector de los abogados sostenido desde barreras que parecían infranqueables.

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